Vivimos tiempos raros. Tiempos en los que el acceso a la información nos permite sobreinformarnos. Una sobredosis de mensajes que, si no sabemos digerir de manera correcta, puede acabar por intoxicarnos. Es tanta la velocidad y la necesidad imperiosa de crear contenido, de saciar los algoritmos, que parece incluso raro encontrar personas como Carles Tamayo, un periodista de investigación (algunos lo llamarían youtuber) como los que ya no quedan, capaz de infiltrarse durante meses en una secta, destapar estafas piramidales o desmontar teorías conspiranoicas. Todo a fuego lento, algo poco habitual estos días. Aunque, hablando de conspiraciones… ¿Y si Carles Tamayo no es más que un títere puesto por el gobierno para desviar la atención hacia otro lugar y que no conozcamos la verdad? Es hora de desmontar a este disidente controlado.